Sísifo y subdesarrollo


Sísifo y subdesarrollo
Hay mitos sobre castigos brutales que habría que conjurar. Sísifo, por liberar un rato y por error a los hombres de la muerte, fue condenado a llevar una piedra pesada por la cuesta de una montaña hasta la cima. Pero cada vez que está por colocar allí la piedra, se desbarranca y tiene que volver a empezar. Tragedia rioplatense, cada cosa trascendente que estamos por lograr, viene otro gobierno y la interrumpe o la destruye.
Condena e imposibilidad desde una filosofía del desencanto, testarudez popular desde el optimismo de la voluntad. Buscando explicaciones racionales podrá decirse que la persistencia de causas y actores de nuestra dependencia perpetúa injusticias, desigualdades y sometimiento.
Este drama argentino -la independencia no realizada, la revolución inconclusa, la república perdida- nos brinda sin embargo una pequeña y benéfica paradoja: los buenos diagnósticos no pierden vigencia. Así, las quejas de Hernandarias sobre el mercado interno y el trabajo de nuestras gentes parecen de hoy aunque tengan cuatro siglos, el planteo de Ferré sobre protección industrial se mantiene lozano, y las tesis de Alberdi sobre rentas de aduana y federalismo fiscal conservan bastante frescura. Ventaja para la industria editorial, que puede permitirse reediciones catalogadas a un tiempo como históricas y de actualidad.
Los viejos, por otra parte, podemos elegir sentirnos rejuvenecidos, discutiendo las mismas pavadas que cuando éramos jóvenes con los zonzos que van quedando.

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